Nada que pueda sorprendernos en el discurso del Nobel de la Guerra en Oslo. Nada que no pueda suscribir cualquier general en jefe de cualquier ejército del mundo. Ya se sabe, para hacer la paz hay que hacer la guerra y, a ser posible, con mayor efectividad y violencia que nuestros enemigos, para demostrarles que la letra con sangre entra y que si no se vuelven pacíficos, como nosotros, serán pasados a hierro y fuego.
Decía que nada nuevo en el centenario del inventor de la dinamita. Pero, sí hubo un detalle revelador que puede elevar al más alto escalafón del belicismo al último Nobel de la Guerra: por primera vez en este escenario, capital del cinismo mundial, se pudieron escuchar veladas amenazas de guerra -Irán, Corea del Norte, Pakistán...-.
Que se vayan preparando. Están avisados.
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viernes, 11 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
El Nobel de la Guerra
A este paso habrá que pensar en cambiar la denominación del más polémico de los galardones de la Academia sueca. Sería justo recordar la nómina de algunos de los premiados con sangriento y amplio currículo, pero en este breve espacio prefiero referirme a la escalada belicista del último galardonado, el desvaído Obama, la esperanza de Occidente.
En tan sólo un año Obama ha batido todos los récords de su predecesor, el infausto Bush Jr., enviando a Afganistán más soldados que los ocho años anteriores. Aunque en su caso, ya se sabe, con el filantrópico objetivo de lograr la paz y salvar a los afganos de las garras del mal.
A fecha del 22 de octubre pasado el número de combatientes del ISAF (International Security Assistance Force) era de 71.030, a los que había que sumar los 93.980 de las fuerzas del Afghan National Army (ANA).
Con la decisión de Obama de enviar otros 30.000 soldados, más los 10.000 que garantizan el resto de los aliados (entre ellos 200 españoles), las tropas antitalibanas superarán en 2010 los 200.000 combatientes. Una bagatela.
En tan sólo un año Obama ha batido todos los récords de su predecesor, el infausto Bush Jr., enviando a Afganistán más soldados que los ocho años anteriores. Aunque en su caso, ya se sabe, con el filantrópico objetivo de lograr la paz y salvar a los afganos de las garras del mal.
A fecha del 22 de octubre pasado el número de combatientes del ISAF (International Security Assistance Force) era de 71.030, a los que había que sumar los 93.980 de las fuerzas del Afghan National Army (ANA).
Con la decisión de Obama de enviar otros 30.000 soldados, más los 10.000 que garantizan el resto de los aliados (entre ellos 200 españoles), las tropas antitalibanas superarán en 2010 los 200.000 combatientes. Una bagatela.
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